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martes, noviembre 22, 2005 |
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test de sequía...
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Dada mi precariedad literaria procedo a "autoentrevistarme" con un gracioso test que he encontrado por la red...
Si yo fuera una estación del año sería... otoño que me da mas juego para ponerme jerseys Si yo fuera un mes sería… septiembre porque empieza el "año" Si yo fuera un día de la semana sería…Si yo fuera un momento del día sería… el momento justito antes de dormir Si yo fuera un planeta sería… uno de muy lejos porque a veces no me entiendo ni yo Si yo fuera un animal sería… un pez o una tortuga que dan poco trabajo Si yo fuera un mueble sería… una estantería para tener en mi poder todos los libros (aparte de otros miles de enseres varios que todos dejamos ahí, por supuesto) Si yo fuera un líquido sería… muchísima agua Si yo fuera un instrumento musical sería… un Bajo claro... Si yo fuera un sentimiento sería… un batiburrillo, no conseguiría ser nada puro Si yo fuera una verdura sería… una cebolla sin duda... Si yo fuera un verso sería... un verso libre Si yo fuera una canción sería… Sweet Dreams de Eurythmics Si yo fuera una comida sería… una berenjena rellena Si yo fuera una parte del cuerpo sería… las manos Si yo fuera un olor sería… el olor del periódico de los domingos Si yo fuera un objeto sería… una pluma sin tinta Si yo fuera una asignatura sería… la pendiente seguro! Si yo fuera un dibujo animado sería… Garfield Si yo fuera una figura geométrica sería… un trapecio truncado Si yo fuera un número sería… el 17 Si yo fuera una flor sería... un ramo de tulipanes blancos Si yo fuera un coche sería... lo sabes, a que si? Si yo fuera un famoso sería… la que los entrevista Si yo fuera un color sería… blanco Si yo fuera una ciudad sería… demasiadas Si yo fuera un dolor sería… un dolor de regla Si yo fuera un mar sería… el mar de todos los veranos Si yo fuera un idioma sería… el de los signos que lo entiende todo el mundo
¿qué extraña droga serán los test que no puedes evitar hacerlos aún cuando no hay conclusiones? |
| posted by minaya @ 10:22 AM |
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jueves, noviembre 10, 2005 |
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réquiem en el limbo…
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Y si vomito ideas... y doy a luz lágrimas saladas, dulces y también amargas… y si me trago las canciones con todas las letras y recorro cada una de mis pestañas rebosantes de puntos de sutura… Y si encuentro mil formar de temor y de miedo y tres mil sabores en el café de cada mañana… Y si desnudo mis manos cada vez que escribo mi nombre en un papel en singular… Y si al mirarme al espejo empañó la imagen que tenía para dibujarla de otra tan distinta… Y si ya ni yo me conozco… que el “todo irá bien” no me olvide y siempre me acompañe… |
| posted by minaya @ 12:19 PM |
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martes, noviembre 08, 2005 |
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te debo la muerte también...
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Me acabo de encender un cigarro, su sabor es distinto del de la última vez que prendí uno, que era uno más en un día mas. Nunca me había planteado dejar de fumar, sólo en pequeños momentos de tos y dolor de garganta que me hacían pensar que realmente fumar podía matar. Llevaba días sin dar una sola calada, y a pesar de que una vuelve “ a oler la vida y a paladear la comida”, a mi ya nada me sabe igual que cuando fumaba... Y es que a veces es preferible vivir sabiendo que las resacas de humo bombardearán mi cabeza, a vivir sin sentir el placer de suicidarme con gusto al morir...
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| posted by minaya @ 2:04 PM |
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miércoles, noviembre 02, 2005 |
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una historia para Julia...
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Creo que Julia barajaba la idea de cambiar el trayecto a la escuela de cine cada día, ensayar nuevas maneras de sentir los cuarenta minutos que la separaban de su rutina diaria y quizás de reencontrarse con algún viejo sueño o un nuevo miedo con el que enfrentarse. Hacía varias semanas que Julia no modificaba ni uno sólo de sus pasos, se deleitaba en la manera en la que era capaz de pestañear al ver como se espantaban las palomas al atravesar el parque o cómo esquivaba la pelota amarilla de los niños que cada tarde se juntaban a jugar a balón prisionero. Por supuesto no había pasado desapercibido a sus ojos el buzón que colgaba de un viejo poste de madera al salir del parque, siempre que lo veía imaginaba quién sería su dueño, un anciano entrañable que diera de comer a los patos, la propietaria de la panadería o tal vez un estudioso de las mareas que viviera en uno de los barcos que atracaba en el puerto. Un día en el que Joaquín, el profesor de escritura creativa, sugirió escribir un guión con un máximo de cinco personajes que se adaptara a un corto de bajo presupuesto, Julia recurrió al buzón del parque. Hacía varios meses que no conseguía escribir con improvisación, así que en un ostentoso derroche de carencia inspirativa decidió escribir una carta salpicada de mentiras y palabras amables que a la mañana siguiente metió en el buzón. Julia supuso que de recibir una respuesta encontraría en el remitente una pequeña historia con la que deshilachar un guión que se adaptara a lo que Joaquín les había pedido. Pasaron varios días en los que tras preguntar al cartero insistentemente perdió toda esperanza, así que desmotivada escribió una nueva carta en la que sincera, explicaba porqué quería ser guionista y la echó de nuevo al buzón esta vez sin esperanzas, ya que imaginó que tal vez su anterior mensaje aún siguiera allí dentro y nadie diera cuenta de ellos. Al paso de los meses se encontró escribiendo cartas y echándolas al buzón que nunca reprochaba su rutina y su falta de imaginación, escribía folios y folios repletos de historias que tras pasar fugaces por la cabeza de Julia pasaban a la eternidad de mano de su pluma. Un domingo temprano, fue a echar la carta que había escrito la noche anterior, tuvo que meterla a la fuerza, ya que apenas entraba, el buzón se había quedado pequeño al paso del tiempo, así que mientras regresaba a casa comiendo el currusco de la barra de pan pensó que esa misma noche debía ir y sacar todas las cartas que había ido metiendo para así tener espacio y poder seguir escribiendo. Cuando la luz de las farolas paseaban solas en el parque y un hombre a lo lejos caminaba junto a un perro se acercó al buzón y forzó la cerradura, al vivir junto al mar estaba algo oxidada, así que apenas opuso resistencia, cuando abrió la puerta, el buzón no sangró sus cartas, sino un libreto perfectamente encuadernado que rezaba: “una historia para Julia”. Al abrirlo encontró una carta que comenzaba: “Creo que Julia barajaba la idea de cambiar el trayecto a la escuela de cine cada día...” |
| posted by minaya @ 10:51 AM |
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