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miércoles, noviembre 29, 2006 |
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el sexo de las consonantes…
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Me follaría cada una de las bocanadas de humo que desprendes cuando fumas en la cama, me follaría tus susurros y cada una de las palabras que me dices cuando concentrada, me explicas lo que significa vestibular. Le haría el amor a todos los te quiero que me ronroneas al teléfono, le haría el amor al azul de tus pupilas encendidas y a tus guiños furtivos en el bar. Me frotaría a tu espalda a escondidas hasta que como dice la canción, te subiera la temperatura…
… ¿quién piensa que sólo nos decimos cosas ñoñas? |
| posted by minaya @ 11:25 AM |
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lunes, noviembre 27, 2006 |
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recuerdos animados….
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Hay alguien a quien no le he agradecido aún que me limpiara los mocos cuando David el Gnomo y Lisa se convirtieron en árboles y no podía parar de llorar, que no le he agradecido que me diera un beso cuando le dije que quería ser Oliver Aton o que me abrazara cuando Heidi se reencontró con su abuelo. Hay alguien a quien no le he dado las gracias por prometerme que Marco encontraría a su madre o por dejarme experimentar con el pasapurés y una naranja. Hay alguien a quien no le he agradecido que me explicara sobre la marcha porqué era mala Ángela Chanin o qué era a lo que se dedicaba exactamente Doña Bella. Y sobre todo, hay alguien a quien no le he agradecido que placara a Espinete en la cabalgata de reyes antes de entrar a un bar para que me saludara con la mano. Gracias mamá por haberme ayudado a crecer con estos recuerdos y sin los traumas que podía haber tenido viendo a unos seres que después de hacerte cogerles cariño se convertían en árboles, por ver a unos niños que para chutar a gol tardaban dos capítulos, por ver a una niña que era enviada a una casa que estaba a tomar por culo de la de su abuelo a vivir con una señora que la llamaba Adelaida, o por ver como un niño de cinco años se iba desde los Apeninos a los Andes porque su madre le había abandonado. Pero sobre todo mamá, gracias por no dejarme haber visto cómo Espinete se quitaba la cabeza para tomarse una cerveza en aquel bar. |
| posted by minaya @ 10:37 AM |
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miércoles, noviembre 22, 2006 |
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autobiografía del dedo corazón....
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(en una ausencia total de modestia, voy a repostear uno de mis post favoritos...)
Soy la foto color salmón que duerme en tu almohada Los números rojos que aparecen en tu corazón La película maldita de las cinco y media La leche caducada que duerme en el cartón.
Soy la luz de una vela cuando se muere la bombilla El rotulador de propaganda cuando se acaba la tinta del pulmón El tabaco de liar de los domingos Las manos calientes si se apaga el calentador.
Y rezo a las reinas y las putas Que algún día me retiren el don De perdonarlo y causarlo todo Y besarte con la lengua en el centro del corazón.
Muérdeme los ojos si dejo de mirarte Si dejo de mimarte alguna vez Que yo escribo con mi sangre Si no me preguntas dónde estoy.
Soy las cerillas si se te acaba el mechero La excusa y el motivo de la gripe de verano El color de las tardes de los viernes El veneno del amor que te mata si me tienes |
| posted by minaya @ 11:42 AM |
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jueves, noviembre 16, 2006 |
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el dibujo emocionado…
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A veces eres el olvido y el recuerdo, el viento suave que roza en ocasiones la ventana del salón. Hay momentos que eres la sonrisa espontánea o las lágrimas secretas, el corazón disecado o la sangre de un libro de recetas.
Hay días que eres lo único y segundos que no vales nada, horas que se quedan en papeles o años que circulan en manada. A ratos me acompañas y otros me desprecias, pero tú, mi inspiración, eres el aliento que me dibuja cada emoción. |
| posted by minaya @ 9:59 AM |
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sábado, noviembre 11, 2006 |
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al fin...
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Haciendo el menor ruido posible, me senté en la última fila y comencé a rezar. No estaba segura de creer en Dios, pero fue la mejor manera que encontré de hablar contigo, de decirte que te echo de menos. Hay días que sigo creyéndote ver sentado en algún banco del parque de al lado de casa. No tendrías porqué estar ahí porque vivías lejos, pero, a veces creo verte. Me da un vuelco el corazón y luego, cuando me doy cuenta de que no eres tú, sonrío como si lo fueras y sigo andando.  Hace ya seis años que te fuiste, y aunque el dolor de pensarte ya no es el mismo, no puedo evitar echarte de menos. Echo de menos que me cojas fuerte entre tus brazos y me balancees, echo de menos tu sonrisa, tu manera de desayunar y hasta de leer el periódico. Echo de menos ver contigo el tour de Francia y tomar un helado. Echo de menos que me tires de las orejas para que aparezcan cinco duros y que me hagas besar el culo del vaso después de desayunar para darle las gracias. Echo de menos ir corriendo detrás de ti mientras dábamos un paseo, tus manos en mi cuaderno y tu paciencia. Y aunque quiero creer que lo ves todo, me hubiera gustado compartir contigo todas las cosas de las que sé que hubieras estado orgulloso. Me gustaría que hubieras podido leer las últimas cosas que he escrito y cómo en ocasiones, la gente al leerlo, me dice que le gustan. Estarías tan orgulloso de cómo al fin aprendí a violar al corazón al escribir abuelo…
(añado que ante la proximidad de la visita 50.000, invito a un tentempié al intrépido/a que me mande un pantallazo a malamujer_minaya@hotmail.com con dicho logro)
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| posted by minaya @ 6:26 PM |
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miércoles, noviembre 08, 2006 |
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el tamaño de la noche…
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La pista estaba casi a oscuras, y sólo se apreciaban tres sombras en el centro de la pista. Emma estaba sentada en la barra y desde allí jugaba a confundir los colores de las luces brillantes que estaban sobre su cabeza. De repente, la puerta de local se abrió y entraron varias chicas que en seguida se acercaron al guardarropa a dejar los abrigos mientras otra, se acercaba a la barra a pedir las primeras copas. Emma se quedó fijamente desafiando a la chica, que templada, le devolvió la mirada.  La música que estaba alta sólo dejaba a Emma leer los labios de la chica al pedir, deleitándose en las pees y las bees mientras recitaba el padrenuestro de copas con coca cola. Emma apuro su cigarro y lo tiró al suelo, se acercó y le extendió la mano a modo de invitación, que sin dudar, fue aceptada al momento. Caminaron de la mano hacia la pista con lentitud, y una vez allí, comenzaron a bailar. Emma le agarró la cabeza entre las manos con suavidad y las dejó deslizar desde la nuca hasta la comisura de los labios mientras la chica, con los ojos cerrados, se contoneaba ligeramente a izquierda y derecha con candidez y sensualidad. Al cambio de ritmo de la música, Emma se acercó aún más, agarrándola por la cintura y apretándola contra si. Al segundo, la chica se acercó a su cuello y oliéndolo con lentitud le pasó la mano por debajo de la camisa acariciándole la espalda. Iba a ser una noche muy larga... |
| posted by minaya @ 10:00 AM |
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